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El archivero en la empresa privada

Para empezar, hay que tener en cuenta que el archivero suele pertenecer a dos grupos diferenciados: por un lado, el funcionario propiamente dicho; por otro, aquel profesional contratado por empresas de servicios o ETT's para proyectos de la Administración Pública. En este caso me voy a dedicar especialmente en las  posibilidades y ventajas que podrían tener las empresas privadas al tener contratados archiveros en sus oficinas, sean en sucursales como en las oficinas centrales.

En primer lugar, sería beneficioso para el funcionamiento de una empresa. En tal caso, los administrativos se centrarían más en su trabajo de la tramitación  y la gestión documental mientras que un equipo de trabajo centrado en el archivo interno se dedicaría en archivar expedientes según la tipología documental al que suelan tratar: expedientes jurídicos, financieros, de personal, etc; además de todo el proceso archivístico que ello conlleva: clasificación, descripción, instalación...
Un equipo de trabajo que se compondría de varias personas, cada cual una función archivística ya mencionada anteriormente y utilizando las nuevas tecnologías para facilitar, a los administrativos, las consultas de expedientes como son las bases de datos o la consulta de expedientes digitalizados mediante un software concreto. Así, la colaboración de archiveros y administrativos sería la guinda que daría más beneficios a una empresa en cuanto a que la carga de trabajo se equilibraría y los proyectos saldrían adelante y con excelentes resultados.

De este modo la organización sería más armoniosa y mucho más fructífera tanto para la empresa como para el equipo de trabajo que es la arteria principal para que una empresa triunfe.